Dinámica de fluidos (o la magia del desierto de Liwa)

Hace sólo seis meses que vivimos en este rincón del mundo, pero me voy a permitir una recomendación. Si por alguna razón uno de vosotros se encuentra de paso por estos lugares, ni que sea sólo por un día, y hay algo que no pueda dejar de hacer, sería sin duda alguna una escapada al desierto. Os puedo asegurar que para cualquiera que no haya visto nunca un paisaje similar, se quedará con la boca abierta.

El paisaje desértico predomina en UAE, pero hay una zona de particular belleza que se encuentra a penas a 2 horas en coche de Abu Dhabi. Se trata del desierto de Liwa, que forma parte del Empty Quarter, uno de los desiertos de arena fina más extensos del mundo.

Tuvimos la ocasión de visitarlo hace ya unos meses, pero los recuerdos todavía están muy frescos. Empezamos nuestro viaje desde Abu Dhabi, a pocos kilómetros de la ciudad se accede a una carretera que se adentra hacia el desierto, completamente recta por unas dos horas, y a poco que se salga de la ciudad el espectáculo comienza observando como el número y el tamaño de las dunas aumenta a medida que uno avanza. Entre ellas solamente alguna que otra torreta de explotaciones petrolíferas, algún campo de trabajadores, y… muchos camellos.

Rumbo a Liwa. Fila de camellos al margen de la carretera: dos de nata, uno de turrón y otro de chocolate

A las dos horas aproximadamente, alcanzamos la zona del oasis de Liwa y una localidad llamada Hamim, donde las aguas subterráneas permiten la vida y el cultivo de las datileras, y donde también se hallan algunos hoteles. En nuestro caso escogimos pasar la noche en el Qasr Al Sarab, es un espectacular resort que se encuentra completamente aislado en pleno medio del desierto y que cuenta con una carretera propia de acceso, el paisaje es todavía mas interesante a medida que uno se adentra más y más en el desierto.

Una pausa en la carretera que accede a Qasr Al Sarab. Hay que aprovechar los momentos de la puesta y la salida del Sol para disfrutar de las vistas y fotografiar los colores del desierto en su máximo esplendor.

La llegada al hotel es de lo mas espectacular, y las instalaciones, habitaciones, servicio y comida son de primera. No es un hotel económico, pero vale totalmente la pena, se pueden conseguir buenos precios a partir de Mayo, cuando aquí es temporada baja porqué el calor empieza a apretar, es totalmente desaconsejable ir en Julio o Agosto.

Vistas del Qasr Al Sarab des de la habitación, el hotel se encuentra en pleno desierto

La mañana siguiente, no nos pudimos resistir una de las actividades de ocio mas populares en UAE, el llamado desert safari, también llamado dune bashing en su versión mas extrema. Se trata de atravesar las dunas con un potente 4×4 conducido por un especialista en la materia. La sensación es de infarto, adrenalina pura, 100% recomendable, es simplemente impresionante la sensación de cabalgar las dunas, tanto en subida como en bajada, sus pendientes son enormes y algunas alcanzan los 100 o 200 metros de altura desde la base hasta la cresta. Los motores van super revolucionados y se usan las marchas mas cortas para poder compensar la falta de agarre que el coche tiene en la arena fina. También es importante desinflar los neumáticos un 20% por debajo de su presión habitual en carretera para maximizar la superficie de contacto y evitar el hundimiento.

Imprescindible ir dos vehículos para hacer un desert safari, ya que el riesgo de quedarse atascado es muy alto. A la vez, eso también permite darse cuenta de las increíbles pendientes por las que uno acaba de pasar.

Habiendo experimentado esta sensación, mi mayor conclusión es la similitud que el desierto tiene con el mar, y la arena con el agua. En pocas horas uno se da cuenta de lo mágico que es el comportamiento de la arena, de cómo las dunas se desplazan, de cómo un simple paso crea una onda y desplaza una gran masa de arena, y de lo fácil que sería naufragar sin ser un experto hombre de mar, exactamente igual que en el mar. Salvo una importante diferencia, el mar puede, como mucho, estar tibio pero no quema, la arena sí, y mucho, mis pies se acordarán toda su vida de este descenso…

Probablemente los 200 metros mas largos de mi vida, mis pies se acordaron rato largo de esta duna...

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